No tengo la más remota idea de dónde sacaron esperanzas los diputados socialistas, señores Fidel Espinoza y Marcelo Díaz, representantes de Puerto Varas y La serena respectivamente, para creer que enviándole una carta al supremo señor Camilo Escalona, así tan simple, éste deje la presidencia del partido del hacha; es decir, si no fueron capaces de derrocarlo Carlos Ominami, Isabel Allende, Jorge Arrate, Jaime Gazmuri y tantos otros próceres del socialismo chileno, ¿qué les hace pensar que Gárgamel dará un paso al costado?.
Este hombre, blindado al extremo por La Moneda, no sólo sorteó con éxito los anteriores embates de la disidencia, sino que además logró convertirse en el Fulgencio Batista de la Concertación, imponiendo sus términos a los demás partidos del conglomerado oficialista tanto en la forma de enfrentar la elección presidencial como en el diseño de la intervención gubernamental para apuntalar la candidatura de Eduardo Frei. Escalona es un tipo duro muchachos e intentar hacer con él lo que se hizo en su oportunidad con Soledad Alvear y Adolfo Zaldivar es a mi juicio una perdida de tiempo. El rottweiler de Michelle Bachelet no le teme a las criticas, al desprestigio y mucho menos a los golpes de mesa. Su influencia en la Presidente es tal que es poco probable que una sublevación a favor de los insolentes detractores prospere.
Así como la Yihad, Escalona hará lo que sea para mantener sus privilegios, incluso si eso contribuye a la derrota de su partido y del conglomerado oficialista en esta elección presidencial y congresista. Dicho de otra manera. ¿Cómo esperas razonar con un tipo que prefiere que gane Sebastián Piñera antes de renunciar a la hegemonía política obtenida al interior de la Concertación después de que Bachelet le encomendara la gerencia de los partidos?. No puedes. Camilo no le teme a la muerte. Ni un paso atrás compañeros.
En definitiva muchachos, aquí hay dos opciones: uno, que lo dejen en paz hasta que muera estrellando su caza bombardero contra el buque invasor o, dos, que Bachelet le quite el piso públicamente. ¿Cuál opción les parece más asequible?.
Para el Senador por la Región de Los Lagos excelente es que Frei pase a segunda vuelta, no por convicción política por cierto o especial amor por el personaje, más bien porque si éste hace la hazaña de ganarle a Sebastián Piñera, Gárgamel mantendrá sus inmunidades y podrá dedicarse a cazar despiadadamente a los meistas y asfixiar a los traidores condenándolos al ostracismo o, en el mejor de los casos, a la subordinación política.
Ahora, si finalmente el oráculo CEP le atina y gana Piñera la elección, Camilo Escalona (con cuatro años más en el Senado) tendrá la oportunidad de competir con los líderes que queden vivos en la labor de reconstruir (resucitar, reinventar, da igual) el conglomerado de izquierda y encabezar la oposición política a la administración de la derecha.
Pucha, ¿y si gana el buque invasor?, bueno, ahí Gárgamel pasará cuatro años... a ver, como decirlo... penitentes, quizás hasta plantando lechuguitas en los jardines del Congreso, soportando la indiferencia de Marco Enríquez-Ominami y sus secuaces.
En fin, cartas más, berrinches menos, nadie podrá negar que los acontecimientos al interior de los partidos de la Concertación ponen una cuota de entretención gloriosa al debate. Entre este episodio, la degradación Eugenio Tironi, la destitución de Pablo Halpern, la rebeldía de Agustín Figueroa, las insolencias de Jorge Pizarro, el enfrentamiento con la curia, la censura a Bowen y la tristeza de Océanos Azules, me declaro en éxtasis.
Tiembla Coco Legrand.

